La villa y su historia
Almudévar se asienta en un lugar habitado desde antiguo, identificado tradicionalmente con la Bortina romana. Su nombre procede de época musulmana. Alfonso II concedió carta puebla en 1170 y el castillo de la Corona fue durante siglos el centro de la vida religiosa y municipal. En el siglo XX, la transformación del regadío y la creación de Artasona del Llano, Valsalada y San Jorge ampliaron la población del municipio.
La historia de Almudévar está unida al cerro de la Corona, que durante siglos presidió la vida de la villa. Su posición sobre la llanura favoreció el asentamiento humano desde épocas antiguas. La identificación del lugar con la Bortina de las fuentes romanas forma parte de la tradición historiográfica local, aunque conviene distinguir esa hipótesis de los testimonios documentales seguros.
El nombre de Almudévar recuerda la etapa musulmana. Tras la incorporación de estas tierras al reino de Aragón, el núcleo se desarrolló alrededor del castillo y de su iglesia. En 1170 Alfonso II concedió carta de población, uno de los hitos que explican la formación de la villa medieval. La documentación posterior da noticia del reparto de tierras y de la organización de su comunidad.
En lo alto del cerro se encontraba el conjunto religioso medieval, del que quedan vestigios asociados hoy a la ermita de Nuestra Señora de la Corona. La devoción a la Virgen de la Corona sigue siendo uno de los rasgos más reconocibles de Almudévar. Su fiesta del 8 de septiembre y los actos que la acompañan conservan un lugar destacado en el calendario de la parroquia.
La actual iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, se levanta en la parte baja del casco urbano. El edificio reúne testimonios de distintas épocas, entre ellos la portada románica y un notable patrimonio artístico. Su historia no debe confundirse con la de la colegiata medieval situada en el cerro.
En la vida religiosa del pueblo han tenido una presencia constante las cofradías, el culto al Santísimo Sacramento, el Rosario y las celebraciones de los santos tradicionales. Junto a la Virgen de la Corona, se mantienen las devociones a Santo Domingo y a San Isidro. Los libros y documentos conservados por las cofradías permiten acercarse a esa historia cotidiana, hecha de celebraciones, compromisos y memoria compartida.
El siglo XX trajo grandes cambios al paisaje y a la población. La transformación del regadío y la creación de los pueblos de colonización de Valsalada, Artasona del Llano y San Jorge ampliaron el municipio. Cada uno de esos núcleos desarrolló su propia comunidad parroquial, hoy integrada en la Unidad Pastoral «Asunción de la Virgen María».
La comunidad y su patrimonio
La historia de la comunidad se conserva también en los estatutos y libros de sus cofradías. Los textos del Rosario y de Minerva incluidos en esta web aportan testimonios sobre su origen y sus prácticas religiosas, que complementan la lectura del patrimonio arquitectónico.
Imágenes y documentos
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